Esta entrada va especialmente dirigida a "mis padres" (si vuestros hijos son mis niños, permitidme que a vosotros os llame mis padres). Permitidme también que esta vez hable en primera persona, porque aunque sé que mis compañeras compartirán mis palabras, os contaré un suceso particular. Valga el "mis padres" para todos vosotros.
Como algo anecdótico os contaré que este sábado coincidí con unos amigos que no veía desde el verano. Después de saludarnos la pregunta rutinaria: -¿qué tal, cómo te va?, -buf, estoy muerta, -¿por qué, qué te pasa?, -el trabajo, los niños de tres años son los más agotadores, -¡anda ya!, ¿pero qué haces?, ¿tu trabajo no consiste básicamente en sentarlos, jugar...?
Sabemos que mucha gente sigue pensando que esto de la educación es fácil y ameno. Que conlleva poco trabajo y muchas vacaciones. Que la etapa de infantil, sobre todo, es para jugar y adaptarse al cole.Y lo que no saben es que estos primeros años son primordiales, que trabajamos pensando en nuestros niños desde el presente y para el futuro, pensando en cada palabra, cada cuento o canción, cada juego, cada ficha de trabajo, cada caricia... porque queremos desarrollar en cada uno de ellos sus mejores cualidades, que sean felices y que vayan formándose como personas. Tenemos preparado con esmero y mucho cariño un proyecto para ellos, y ésto significa más trabajo del que cualquiera pueda imaginar, porque el reto es muy grande y contamos con muy poca ayuda, en muchos casos nula.
Eso, y que te faltan manos para atender a 25.
Entonces yo le respondí: -mira el blog y fíjate en la hora de la última entrada de ayer, viernes de puente.
Os invito a ver esta entrevista, televisada este domingo, y a que cada padre y madre saque algo positivo de ella. Porque, aunque no compartamos todas las ideas, el hecho de pararse a reflexionar y posicionarse en el tipo de persona que queremos sea nuestro hijo y cómo poder conseguirlo, ya merece la pena. ¿Quieres contarnos lo que te aportan de bueno sus palabras?. Estaremos encantadas de que confíes en todos nosotros, como la gran familia que acabamos de formar.